SANTUARIO VY PUNTA XEN


SANTUARIO VY PUNTA XEN

🌿 Bienvenidos al Santuario VY 🌊

🌞 Máalob k'iin (“buen sol o buenos días” en maya yucateco)

Has llegado a un lugar especial. Aquí, entre el canto del mar y el susurro del manglar, nace un espacio dedicado al despertar, la conexión profunda y la vida consciente.

En VY Sanctuary, no solo formamos profesores de yoga, sino que también formamos seres humanos conscientes, presentes y compasivos, comprometidos con el bienestar del mundo. Nuestra escuela, VY Vinyasa Yoga, es el corazón de este santuario: un espacio donde el yoga, la naturaleza y la vida en comunidad se unen para ofrecerte una experiencia transformadora.

A lo largo de estas páginas, te invitamos a explorar nuestra visión, nuestras prácticas y el espíritu que guía todo lo que hacemos. Descubrirás cómo la atención plena se extiende más allá del tatami, cómo cuidamos la tierra que nos cobija y cómo el minimalismo, la ecología y la sabiduría ancestral moldean cada rincón de este viaje.

Este no es un centro cualquiera. Es un hogar para quienes buscan algo más profundo. Si estás aquí, es porque una parte de ti ya lo sabe.

Bienvenidos. El Santuario VY les recibe con el corazón abierto.

🏝️¿Cómo llegamos a una playa semivirgen?

Durante los días inciertos de la pandemia, buscábamos algo aparentemente sencillo: una oficina para tramitar el pasaporte mexicano de Marina. Las oficinas de Cancún y Monterrey estaban saturadas, y aunque intentamos contactar con la Ciudad de México, las restricciones nos impidieron el paso. En ese momento, descubrimos que encontrar una oficina disponible se había convertido en toda una aventura.

Fue entonces cuando nació la idea: ¿qué tal si buscábamos un lugar donde pudiéramos gestionar los trámites sin tener que ir muy lejos de nuestra casa en Tulum? Nuestra búsqueda nos llevó a un lugar inesperado: Campeche. No conocíamos la ciudad ni sus alrededores, pero nos pareció una invitación irresistible a explorar una parte diferente de México mientras nos encargábamos de nuestros trámites.

Concertamos la cita y emprendimos nuestro viaje. Sin grandes expectativas, reservamos alojamiento en el centro de la ciudad. Al llegar a la Bahía de Campeche, justo al atardecer, nos encontramos frente al Malecón. La vista nos dejó sin palabras. Fue, sin duda, amor a primera vista.

En ese momento, Tulum nos pesaba profundamente. Habíamos comprado un terreno y construido un centro de retiro y formación docente, soñando con vivir rodeados de naturaleza, en un espacio autosuficiente dentro de una comunidad con ideas afines. Pero con los años, Tulum se había transformado en un destino de fiesta, música electrónica y un estilo de vida muy diferente al que habíamos imaginado.

Campeche apareció ante nosotros como un susurro diferente: un estado más puro, con un turismo centrado en el ecoturismo, la historia de México y las culturas indígenas. Un lugar aún libre de las luces y el ruido de la fiesta, un lugar que resonaba con nuestros ideales.

Mientras caminábamos por Campeche, Marina y yo pasamos largas horas hablando de la posibilidad de cambiar de rumbo. Nos preguntábamos si era hora de dar el salto a un lugar que reflejara lo que llevábamos dentro. Le dije: «Veamos qué nos depara la vida. Si algo está destinado para nosotras, se manifestará con claridad».

Y eso fue exactamente lo que pasó. Empecé a investigar terrenos disponibles y encontré lo que, en ese momento, me pareció el lugar perfecto para un centro de yoga. Hoy, ese lugar es el Santuario VY.

📄 Un año inmerso en papeles y permisos

Tras descubrir este hermoso lugar, nos propusimos comprender qué se necesitaba para construir de la mejor manera posible. Desde el principio, nuestra visión fue crear un espacio ecológicamente sostenible, un lugar cuyo modelo de negocio pudiera inspirar a otros a crear proyectos que no solo eviten dañar la naturaleza, sino que también contribuyan, aunque sea mínimamente, a revertir el daño que la humanidad ha causado a los ecosistemas locales en las últimas décadas.

Con siete años de experiencia viviendo en lo profundo de la jungla de Tulum, completamente fuera de la red y sin servicios urbanos, nos sentimos preparados y confiados para asumir el desafío.

Sin embargo, cuando empezamos a solicitar los permisos de construcción para este nuevo proyecto, nos dimos cuenta rápidamente de que, por supuesto, no existía un plan de desarrollo para esta zona. Ahora tiene todo el sentido: al ser una playa virgen, no cuenta con un plan de desarrollo municipal. Pero en aquel momento, por pura ingenuidad, no lo habíamos tenido en cuenta.

Fue entonces cuando tuvimos que presentarle al gobierno todo lo que imaginábamos: un centro de conservación de manglares, un santuario de tortugas marinas y, lo más importante para nosotros, un centro de formación para profesores de yoga y meditación. Tuvimos que detallar el tipo de construcción, los materiales, la distribución y todas las intenciones del proyecto para obtener los permisos.

Lo increíble es que el proceso terminó durando más de un año, lleno de innumerables visitas al sitio, planos de construcción, ajustes al proyecto y evaluaciones de lo que se podía y no se podía hacer en ese entorno.

Si bien entendemos plenamente la importancia del papeleo necesario, esta experiencia nos abrió los ojos a lo complejo y burocrático que puede ser crear un proyecto que beneficie al medio ambiente.

Esperamos que en un futuro cercano los gobiernos de todo el mundo se alineen más con los proyectos ecológicos privados de pequeños inversores como nosotros, y que la creación de espacios significativos no tenga que estar ligada únicamente a los planes de desarrollo municipales.

🏺 El día que descubrimos un tesoro enterrado

Todo comenzó cuando, como parte de los requisitos del gobierno para obtener el permiso de construcción para VY, nos pidieron que trajéramos a un arqueólogo para certificar la ausencia de ruinas mayas en el terreno. Para entonces, ya habíamos explorado toda la zona a fondo varias veces, tanto con nuestro arquitecto como con nuestro biólogo, sin encontrar el más mínimo rastro de restos mayas.

Una vez más, nuestra ingenuidad, o simplemente nuestra inexperiencia, quedó al descubierto. Pero en nuestra defensa, somos profesores de yoga. Aunque llevamos años viviendo en la selva, y aunque soñábamos con vivir en una playa semivirgen, eso no nos convierte en Indiana Jones ni en Lara Croft. 

Cuando la gente piensa en ruinas antiguas, a menudo las imagina como las retratan las películas: grandiosas, dramáticas e imposibles de pasar por alto. Todavía recuerdo caminar por el terreno con el arqueólogo cuando señaló un montículo de tierra y piedras, con algunas plantas creciendo en él. "¿Ves ese montículo?", preguntó. "Camina hacia él y dime si encuentras una piedra cuadrada". Al acercarme, noté una piedra más oscura que las demás, con los bordes cuadrados y tallados. "Ahora sigue esta línea recta y encontrarás otra", dijo. Y efectivamente, allí estaba. Luego, "Retrocede un poco, camina por aquí y encontrarás más". Y tal como predijo, descubrimos aún más.

Lo que al principio parecía un simple montículo de tierra y piedras resultó ser los restos de una vivienda maya preclásica. El arqueólogo explicó que probablemente se trataba del hogar de una familia maya, probablemente de pescadores, que antaño habitaron estas tierras.

Hoy nos honra haber firmado un convenio con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para conservar estas áreas intactas, protegidas y preservadas como patrimonio nacional. En los próximos años, colaboraremos con el INAH para desarrollar un proyecto de restauración de las viviendas de esta antigua familia maya.

Para nosotros, la responsabilidad es clara: debemos honrar a quienes nos precedieron. Nuestra tarea ahora es respetar su legado y ayudar a preservar este lugar extraordinario para las generaciones venideras. Nuestro compromiso siempre ha sido, y siempre será, con la educación y con fomentar un profundo respeto por quienes caminaron por esta tierra antes que nosotros, y por quienes la caminarán mucho después de nuestra partida.

🐢 El Santuario de Tortugas Marinas en el Santuario VY: Un espacio sagrado para el renacimiento de la vida


En el Santuario VY, frente al inmenso mar de Campeche, no sólo sembramos semillas de conciencia en nuestros estudiantes, también protegemos la vida que nace del océano.

Cada año, las tortugas marinas regresan a esta playa para dar vida a un nuevo ciclo. Guiadas por la sabiduría ancestral que reside en sus instintos, llegan bajo la luz de la luna para desovar en la arena que ahora también es nuestro hogar. Aquí, en esta tierra sagrada dedicada a la práctica del yoga, hemos decidido honrar su viaje y hacerlo parte de nuestra misión.

Punta Xen, el área que rodea el Santuario VY, es uno de los sitios de anidación más importantes para las tortugas marinas en todo Campeche. Durante la temporada de abril a octubre, estas costas acogen a dos especies sagradas: la tortuga carey.*Eretmochelys imbricata*) y la tortuga verde (*Chelonia mydas*) En los últimos años se han protegido más de 26.000 nidos en playas como estas y más de 1,4 millones de crías han regresado al mar desde esta misma costa.

Como parte de nuestro compromiso con esta tierra, hemos iniciado acciones para conservar y restaurar su ecosistema: apoyamos la revegetación de dunas costeras con especies nativas como uvas de playa, árboles de tormenta y plumeria, reconociendo que proteger el hábitat es también proteger el alma del medio ambiente.

El Santuario de Tortugas Marinas es una de las joyas vivientes del Santuario VY. Un proyecto de conservación que camina de la mano con nuestros valores: respeto por la vida, compasión activa y unidad con la naturaleza como maestra y espejo de uno mismo. Cuidar de las tortugas es practicar. *ahimsa* —la no violencia— en su forma más tangible. Es rendir homenaje a la sagrada fragilidad de la existencia.

Durante tu formación como profesor de yoga en VY Vinyasa Yoga, tendrás la oportunidad de conectar con este ciclo natural. Quizás presencies una liberación al amanecer o veas la huella de una madre en la arena mojada. Quizás comprendas, sin palabras, que ser yogui también significa ser el guardián de todo lo vivo.

Aquí, cada respiración es un acto de cuidado. Cada asana, una ofrenda. Y cada paso que damos, lo hacemos en compañía de la tierra, el mar... y todas las criaturas que confían en él.

Conservación de los manglares: un compromiso con la vida

En el Santuario VY, cada rincón de la tierra que habitamos es sagrado. La franja de manglar que rodea nuestro santuario a lo largo de la costa no es solo un hermoso paisaje: es un ecosistema ancestral, lleno de vida, memoria y equilibrio. Aquí, el manglar rojo (Rhizophora mangle) y manglar blanco (Laguncularia racemosa) coexisten: especies vitales que protegen las costas, purifican el agua y albergan a innumerables seres.

Estamos profundamente comprometidos con la protección de este tesoro natural. No solo cuidamos lo que ya está vivo, sino que también trabajamos con respeto y dedicación para que el manglar se regenere, se fortalezca y continúe su armonía con el mar para las generaciones venideras.

Creemos que el verdadero yoga no puede practicarse sin una conexión íntima con la naturaleza. Por eso, conservar este ecosistema forma parte de nuestra práctica espiritual, nuestra ética y nuestra responsabilidad como guardianes de esta tierra sagrada.

🧘‍♂️ Donde menos es más: La práctica del desapego, el minimalismo y la presencia

En VY Sanctuary todo te invita a dejarte llevar.

El viento no se aferra. El mar no se aferra. Las ramas del manglar no se aferran a nada que no necesiten. La naturaleza misma nos muestra, una y otra vez, la sabiduría de fluir sin cargas. Y aquí, en este lugar que respira con nosotros, plantamos una profunda intención: vivir con menos, para poder sentir más.

En los programas de formación de VY Vinyasa Yoga, no solo cultivamos la fuerza, la alineación y la consciencia corporal. También practicamos el arte de la simplicidad. Invitamos a cada estudiante a llegar con un equipaje ligero, tanto externo como interno. A traer solo lo esencial. A viajar ligero. Porque no es a través de la acumulación que se revela la verdad, sino a través del espacio que crea el desapego.

Las habitaciones son de diseño sencillo. Camas cómodas, luz natural y algunos objetos selectos. Sin lujos ni decoraciones innecesarias, porque creemos que la claridad surge cuando el entorno deja de gritar y empieza a susurrar. La belleza reside en la calma, en la utilidad, en la autenticidad.

Aquí, el minimalismo no es una moda, es una práctica espiritual. Una forma de decir: "Esto es suficiente". Una forma de encontrar alegría en lo cotidiano. Una forma de recordar que la verdadera abundancia no está en lo que acumulamos, sino en lo que experimentamos plenamente.

A través del desapego *vairāgya* Nos liberamos de la constante necesidad de más. Más objetos, más metas, más validación. Y, en cambio, nos sentamos con lo que es. Respiramos. Escuchamos. Estudiamos el silencio tanto como los textos sagrados. Observamos cada gesto, cada pensamiento, cada reacción con plena consciencia (mindfulness) y, en esa observación atenta, tallamos lentamente el espejo interior, día a día.

No venimos aquí para desconectarnos del mundo, sino para recordar cómo estar en él, con presencia. No nos vaciamos por castigo, sino por amor a lo esencial. Cada día de entrenamiento es una invitación a vivir con intención, a habitar el presente sin cargas y a encontrar en la simplicidad la semilla de la iluminación.

Porque a veces, lo único que hace falta es una pequeña maleta, un corazón abierto y una práctica viva… para volver a ver con claridad lo que siempre ha estado ahí.

🏯 Inspirado en la sabiduría de las viviendas mayas

En el corazón del Santuario VY, cada espacio ha sido creado con profundo respeto por la tierra, la historia y el equilibrio natural. Nos inspiramos en la arquitectura tradicional maya, no como una réplica exacta, sino como un eco vivo que resuena en cada rincón.

Materiales con alma y propósito

Al igual que las antiguas casas mayas se construían con lo que la tierra proporcionaba (palma, barro, piedra), honramos esa misma filosofía, adaptada a nuestro tiempo. Utilizamos madera local y baldosas de PVC reciclado, fusionando lo ancestral con lo contemporáneo. Materiales que narran historias de origen, transformación y compromiso con el planeta. 

Diseño que respira con el viento

La arquitectura tradicional ve el clima no como un enemigo al que combatir, sino como un aliado que comprender. En el Santuario VY, la ventilación cruzada permite que el viento fluya libremente, refrescando cada espacio de forma natural. Vivimos con el clima, no contra él.

Espacios que reúnen, rincones que contienen

Como en la cosmovisión maya, creemos en la fuerza del centro, en el poder de la comunidad. Nuestra vida cotidiana se entrelaza en espacios compartidos: una cocina que huele a historias, un comedor que ríe con muchas voces, un salón de descanso donde el tiempo se disuelve. Y al mismo tiempo, cada persona encuentra su rincón, su refugio, su silencio. Comunidad sin invasión. Soledad sin aislamiento.

Orientación que honra al sol y a la tierra

No seguimos un solo eje; estamos abiertos a todas las direcciones. Cada espacio del Santuario VY recibe aire y luz de los cuatro puntos cardinales, dando la bienvenida al día por dondequiera que entre, abrazando la noche sin resistencia. Nos adaptamos a los ritmos naturales, dejando que el sol y el viento guíen nuestro camino.

Fusión con el mundo vivo

No construimos sobre la naturaleza, sino junto a ella. El Santuario VY forma parte de un ecosistema sagrado que cuidamos y protegemos: manglares que respiran lentamente, tortugas que regresan al mar, aves que descansan en las ramas. Aquí, la arquitectura no compite con el entorno; lo abraza, lo respeta y se integra a él.

🛏️ Dormitorios en VY Sanctuary: El arte de vivir en armonía

En el Santuario VY, cada dormitorio es un refugio donde la naturaleza y la sencillez se encuentran en perfecto equilibrio. Construidos con madera local elaborada por carpinteros regionales y techados con PVC reciclado, estos espacios reflejan nuestra filosofía principal: honrar la tierra y a quienes la cuidan.

Las paredes estilo granero ofrecen un cálido abrazo y total privacidad, protegiendo del viento, la lluvia y el susurro del mar cercano. Sin embargo, al abrir las ventanas, surge la magia: la ventilación cruzada fluye desde los cuatro puntos cardinales, mientras que las ventanas triangulares superiores permiten la salida del aire caliente, manteniendo el espacio fresco y luminoso.

En el interior, la sencillez invita a la reflexión. Camas acogedoras, textiles suaves y detalles delicados como figuras de Buda acompañan sin agobiar. Cada mañana, la luz del sol danza sobre los suelos de madera, mientras que en el exterior, el canto de los pájaros y el susurro de los árboles marcan el ritmo de un día de propósito y paz.

Construidos sobre pilotes, estos dormitorios parecen flotar, recordándonos que somos meros huéspedes en este santuario. Aquí, cada noche es un ritual de descanso y cada amanecer, una oportunidad para reconectar con uno mismo, profundizando en la práctica del yoga y el arte de estar presente.

La Shala del Santuario VY

Donde el cuerpo se convierte en un templo, la respiración se funde con el viento y la práctica se convierte en una oración.

En el corazón palpitante del manglar, donde el susurro de las hojas se mezcla con el canto de las aves costeras, se alza la Shala del Santuario VY. Una estructura viva y vibrante que honra la tierra que la rodea y el cielo que la abraza.

Construido con madera local y techado con láminas recicladas, este espacio nació de un profundo respeto por la naturaleza y de la visión de crear un santuario donde la práctica del yoga florezca en plena conexión con la Tierra. Cada viga fue colocada a mano, cada tabla tocada por quienes creen que el yoga es más que movimiento: es presencia, es intención, es comunidad.

Aquí, durante los programas intensivos de formación de VY Vinyasa Yoga, no solo estudiamos alineación y anatomía... sino que despertamos el alma. Practicamos descalzos sobre cálidos suelos de madera, con los ojos abiertos al vasto verde del manglar y el corazón abierto a la transformación.

En esta Shala, no hay muros que nos separen del mundo. Las paredes son ramas, el techo es refugio y el aire es puro. Los sonidos de tambores, cuencos cantores y voces que cantan mantras viajan libremente, danzando entre rayos de sol y brisas saladas. Aquí aprendemos a enseñar desde el amor, a respirar con el océano, a movernos como el viento.

 Y cuando el día termina, nuestra Shala no duerme… guarda las oraciones dejadas en el sudor, las risas, los silencios compartidos y los sueños tejidos con cada respiración.

Bienvenido. Este es tu espacio para recordar quién eres.

❤️ Osōji: La limpieza como práctica espiritual, comunitaria y de servicio

En el Santuario VY, junto al océano y entre manglares sagrados, creemos que el verdadero aprendizaje no ocurre sólo en el tatami, sino también en los momentos simples, conscientes y compartidos de la vida cotidiana.

Por eso hemos adoptado una práctica inspirada en las escuelas tradicionales japonesas y profundamente alineada con el camino yóguico: el ritual diario de limpieza colectiva, conocido como Osōji, que también está profundamente conectado con los principios del Karma Yoga.

Esto no es una tarea ni una rutina:
Es una forma de meditación en movimiento.
Es un acto de cuidado del espacio que nos alberga.
Es un camino de humildad, presencia, servicio y acción desinteresada.

Al igual que el Karma Yoga, que nos invita a realizar acciones sin apego a los resultados y con un corazón abierto al servicio, en VY Vinyasa Yoga, cada acto de limpieza se convierte en una oportunidad para practicar la acción altruista y el desapego de los resultados. Limpiamos no solo para mantener el espacio físico, sino también para purificar nuestro ser y fortalecer nuestra conexión con la comunidad y el entorno.

Cada día, por la mañana o por la tarde, durante unos minutos, estudiantes y profesores del Santuario VY se reúnen para limpiar nuestros espacios compartidos: salas de práctica, baños, áreas comunes y el entorno natural. Lo hacemos con respeto, cuidado y alegría, aplicando los principios de Seva (servicio desinteresado), esenciales para el Karma Yoga.

Este ritual nos recuerda que el yoga no es solo una disciplina física, sino una forma de vida. Y que, en un mundo donde todo parece separado, la acción comunitaria consciente puede sanarnos.

Entendemos que esto difiere de la idea del ecoturismo de lujo. Pero también sabemos que la verdadera riqueza espiritual reside en la simplicidad, la autenticidad y la responsabilidad compartida. La práctica de Osōji se convierte así en una extensión del Karma Yoga: una forma de integrar el servicio, la acción consciente y la humildad en cada momento, y de transformar la limpieza en una verdadera meditación.

Esto es parte de tu entrenamiento. Y si estás abierto a ello, se convertirá en parte de tu transformación.

🍲 La Cocina Sagrada del Santuario VY: Nutrición Consciente para el Alma

En el Santuario VY, la cocina no es solo un lugar para preparar comidas: es el corazón palpitante del santuario. Un espacio vivo, cálido y sagrado. Así como la Shala es un templo para el cuerpo en movimiento, la cocina es un altar para el alma en reposo. Un punto de encuentro donde no solo se cuecen a fuego lento los ingredientes, sino también los aromas, los silencios y la alquimia del cuidado.

Nuestra dieta refleja el camino que proponemos: equilibrio, sencillez y profundo respeto por la vida. Seguimos una alimentación semivegetariana, amorosa y auténtica. Incluye cantidades moderadas de lácteos y huevos, y una vez a la semana, como homenaje al mar que nos acoge, disfrutamos de pescado fresco, procedente de pescadores locales de Punta Xen, Champotón, comunidades vibrantes donde aún se honra el océano y la pesca es un oficio que se transmite con dignidad.

Todo lo demás proviene de la tierra. Vegetales acariciados por el sol, granos que nutren con calma, sabores que despiertan sin agitación. La cocina del Santuario VY no busca imponer reglas rígidas, sino que invita a una relación más consciente con lo que ingerimos. Creemos profundamente que lo que comemos moldea no solo nuestros músculos y energía, sino también nuestra mente, espíritu y decisiones.

Durante los programas de formación, un chef dedicado prepara todas las comidas para estudiantes y profesores con esmero y devoción. Su trabajo es un acto de servicio y una forma de nutrir desde el corazón. Y como parte del sistema Osōji, la limpieza de utensilios, platos y herramientas de cocina se realiza en comunidad, como una práctica de gratitud, respeto y presencia. Así, la alimentación también se convierte en una oportunidad para cultivar la consciencia.

En muchas tradiciones, la comida preparada con devoción se llama Govinda: alimento sagrado, ofrecido con el corazón, digno de ser recibido con atención y reverencia. Así lo entendemos en VY. Comer no es solo alimento; es una forma de honrar la vida, agradecer la abundancia y recordar que cada acto puede ser una oración.

Quienes se sientan a comer en el Santuario VY reciben más que solo comida. Reciben comunidad. Reciben respeto por los ciclos naturales. Reciben una invitación a cuidarse con amor. Bocado a bocado, descubrimos que comer también puede ser una práctica espiritual. Una extensión del yoga.

Aquí, comer es sanar. Comer es amar. Comer… es despertar.

🚿 Rituales de Agua y Tierra: Baños en Armonía con la Vida

En el corazón de la selva costera, donde el manglar respira y la tierra escucha, cada decisión importa. En el Santuario VY, nuestros baños no son solo funcionales, sino que forman parte del ciclo vital que honramos.

Nuestros sanitarios ecológicos son sistemas rurales de baños húmedos con biodigestores, diseñados para coexistir en armonía con la tierra. Aquí, los residuos no se desechan, sino que se transforman. Lo que antes era materia se convierte en alimento para la tierra. Lo que parecía un fin se convierte en un comienzo.

Los sólidos y líquidos se separan silenciosamente mediante un proceso natural. La materia orgánica continúa su camino hacia el humedal, enriqueciendo el suelo y nutriendo los manglares que rodean el santuario. En lugar de contaminar, nuestros baños restauran. En lugar de romper ciclos, los completan.

En un lugar donde el 90% del terreno se dedica a la conservación, hasta la más mínima huella humana busca la armonía. Porque aquí, cada acto, por pequeño que sea, puede ser una ofrenda al equilibrio.

🗺️ Cómo llegar al Santuario VY: Tu camino hacia la transformación

Ubicado en la Península de Yucatán, en la zona de Punta Xen, en el estado de Campeche, el Santuario VY es más que un destino: es el inicio de un viaje interior. Es una entrega a la intuición, un anhelo de reencuentro contigo mismo y una respuesta al llamado de una tierra donde el yoga, la naturaleza y la consciencia se entrelazan a la perfección. Para garantizar que tu llegada sea tan placentera como tu práctica, hemos preparado opciones de transporte a tu medida, incluyendo conexiones internacionales y regionales.

Hay muchas maneras de llegar a nuestro santuario. Puedes volar a Cancún, Mérida o incluso Campeche. Cada opción te ofrece un camino único, con su propio ritmo y paisaje. Pero todas te acercan a la experiencia transformadora que te espera junto al mar, entre manglares y estrellas.

  1. Desde el Aeropuerto Internacional de Cancún (CUN)

Para la mayoría de nuestros visitantes, la principal puerta de entrada es el Aeropuerto Internacional de Cancún, una de las terminales mejor conectadas del continente. Desde allí, cientos de vuelos diarios tejen puentes entre mundos, conectando selvas y ciudades, costas y cordilleras, sueños y destinos.

Este aeropuerto no es solo un centro de tránsito, sino un punto de encuentro global. Ofrece conexiones directas a más de 130 destinos nacionales e internacionales. A continuación, encontrará una lista de todas las ciudades con vuelos directos a Cancún, desde todo el mundo, para que pueda comenzar su viaje a nuestro santuario frente al mar.

  • Vuelos nacionales

Hay vuelos directos desde casi todo México. Entre las ciudades con conexiones directas se incluyen:

Aguascalientes, Chetumal, Chihuahua, Ciudad de México (AICM y AIFA), Ciudad Juárez, Cozumel, Guadalajara, Hermosillo, León/Bajío, Mérida, Mexicali, Monterrey, Morelia, Nuevo Laredo, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Reynosa, San José del Cabo, San Luis Potosí, Tampico, Tijuana, Toluca, Torreón, Tuxtla Gutiérrez, Veracruz y Villahermosa.

  • Vuelos internacionales

Cancún recibe vuelos de América del Norte, Europa, América del Sur y el Caribe.

Estados Unidos

Atlanta, Austin, Boston, Chicago (O'Hare), Dallas, Denver, Detroit, Houston (IAH y Hobby), Las Vegas, Los Ángeles, Miami, Minneapolis, Nueva York (JFK y Newark), Orlando, Filadelfia, Phoenix, San Antonio, San Diego, San Francisco, Seattle, Tampa y Washington D. C.

Canadá

Calgary, Edmonton, Montreal, Toronto, Vancouver y Winnipeg.

Europa

Ámsterdam, Barcelona, Bruselas, Dublín, Frankfurt, Lisboa, Londres (Gatwick y Heathrow), Madrid, Manchester, Milán, París (Charles de Gaulle y Orly), Roma y Zúrich.

América Latina y el Caribe

Bogotá, Buenos Aires, Caracas, Ciudad de Belice, Guatemala, La Habana, Kingston, Lima, Montego Bay, Ciudad de Panamá, Punta Cana, San José (Costa Rica), San Juan (Puerto Rico), Santiago de Chile y Santo Domingo.

Principales aerolíneas: Aeroméxico, Air Canada, Air France, American Airlines, Avianca, British Airways, Copa Airlines, Delta, Iberia, JetBlue, KLM, LATAM, Lufthansa, Neos, Southwest, Spirit, TAP Air Portugal, Turkish Airlines, United, VivaAerobus, Volaris y WestJet.

  1. Desde el Aeropuerto Internacional de Mérida (MID)

Otra excelente opción es el Aeropuerto Internacional Manuel Crescencio Rejón en Mérida, Yucatán. Un aeropuerto moderno y bien conectado, a solo 3 horas en coche del Santuario VY.

  • Vuelos nacionales

Ciudad de México (AICM y NLU), Guadalajara, Monterrey, León, Puebla, Querétaro, Toluca, Tuxtla Gutiérrez, Veracruz, Villahermosa, Oaxaca y Tijuana.

  • Vuelos internacionales

Miami, Dallas/Fort Worth, Houston, Toronto, Helsinki* y Doha* (*vuelos de temporada).

Principales aerolíneas: Aeroméxico, VivaAerobus, Volaris, American Airlines, United, Air Canada, Finnair*, Qatar Airways* (*vuelos de temporada).

  1. Desde el Aeropuerto Internacional de Campeche (CPE)

Para quienes deseen llegar aún más cerca, el Aeropuerto Internacional de Campeche ofrece vuelos directos desde la Ciudad de México. Pequeño pero eficiente, se encuentra a solo 2 horas por carretera del Santuario VY.

  • Vuelos nacionales

Ciudad de México (AICM y NLU).

Principales aerolíneas: Aeroméxico y Mexicana.

Aunque este aeropuerto actualmente no tiene vuelos internacionales directos, Campeche es un punto de entrada ideal si vuelas a través de la Ciudad de México.

Transporte incluido: viaja con tranquilidad

Desde el Aeropuerto Internacional de Cancún (CUN):
El transporte grupal al Santuario VY está incluido en la tarifa de capacitación cuando se forma un grupo de al menos cinco personas. Si el grupo es más pequeño, se ofrece transporte privado con un costo adicional.

Desde la ciudad de Mérida:
El transporte grupal al Santuario VY está incluido en la tarifa de capacitación cuando se forma un grupo de al menos 3 personas. Los puntos de recogida incluyen la calle Paseo Montejo de Mérida, la estación de autobuses ADO, la estación del Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Mérida (MID). Si el grupo es menor, se ofrece transporte privado con un costo adicional.

Desde la ciudad de Campeche:
Sin importar el número de personas (una, dos o más), el transporte desde la ciudad de Campeche está incluido. Los puntos de partida incluyen el Centro Histórico de Campeche, la estación de autobuses ADO, la estación del Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Campeche (CPE).

Transporte Privado con Agencia de Viajes Mochileros Champotón

Nuestra agencia asociada maneja traslados desde Cancún, Mérida o Campeche directamente a la puerta de VY Sanctuary, organizando grupos para compartir gastos y abaratar costos, y ofreciendo viajes exclusivos para estudiantes de VY Sanctuary.


Para viajeros aventureros: explorar antes de retirarse

Si quieres explorar antes de llegar:

  • Tren Maya: Cancún → Mérida → Campeche, disfrutando de los paisajes del sureste.
  • Autobuses ADO: Viaje cómodamente entre los principales destinos turísticos.

La Península de Yucatán es un paraíso cultural con cenotes cristalinos, zonas arqueológicas como Chichén Itzá, Uxmal, Edzná; pueblos encantadores como Valladolid e Izamal; museos, reservas naturales y una gastronomía que deleita el alma. 

Ya sea que elijas transporte directo o un viaje de exploración, el Santuario VY te espera con los brazos abiertos. Queremos que tu viaje forme parte de tu transformación desde el primer paso. 

Aquí, en la costa sur de Campeche, donde aún perduran los recuerdos de la cultura maya y el canto de las aves marinas, te espera un espacio sagrado que honra la esencia de cada respiración. Ors, Marina y todo el equipo del Santuario VY están listos para darte la bienvenida y guiarte en esta experiencia única.

🛡️Queremos que te sientas seguro 

Sabemos que emprender un viaje a lo desconocido puede generar preguntas e inquietudes. Por eso queremos que sepas que México es un país que recibe con los brazos abiertos a visitantes de todo el mundo.

🌍 Presencia diplomática internacional

La Ciudad de México es sede de más de 80 embajadas de países.

Además, muchos países tienen consulados en diferentes estados de México. Esto significa que, sin importar de dónde vengas, hay representación diplomática de tu país en México para ayudarte si la necesitas.

Atención Médica de Alta Calidad en Mérida 

Su bienestar es nuestra prioridad. Si necesita atención médica durante su estancia, las ciudades cercanas ofrecen hospitales de renombre internacional:

  • Hospital Faro del Mayab: Ubicado en Temozón Norte, Mérida, este hospital se distingue por su excelencia médica y atención personalizada. Forma parte del grupo CHRISTUS MUGUERZA y cuenta con convenios con diversas aseguradoras nacionales e internacionales.
  • Hospital Star Médica Mérida: Ubicado en la colonia Altabrisa, este hospital es reconocido por sus servicios médicos de alta calidad y cuenta con certificaciones internacionales.

Queremos que te sientas apoyado y seguro durante toda tu experiencia con nosotros. Estamos aquí para acompañarte en cada paso de este proceso transformador.

🔍Transparencia y preparación: lo que debes saber antes de venir al Santuario VY

1. Práctica físicamente exigente

Nuestros programas de entrenamiento son intensivos: sudarás, te esforzarás al máximo y quizás descubras límites que desconocías. Esto no es un retiro vacacional; es una formación seria, y aunque tendrás tiempo para descansar, te pedimos tu compromiso y dedicación para aprovecharlo al máximo.

2. Clima tropical e impredecible

Nos encontramos junto al mar, rodeados de manglares y selva costera. Aquí, los días pueden ser calurosos, húmedos, lluviosos o ventosos... y, a veces, todo eso en un solo día. Cuando llueve, el suelo puede enlodarse, pero no te preocupes: todos nuestros senderos son elevados y de madera, y la sala de yoga, la cocina, los dormitorios y otros espacios están construidos a un metro del suelo. Esto te garantiza que puedas moverte cómodamente sin preocuparte por los charcos ni el lodo.

Aunque el calor es parte del paisaje tropical, nuestros espacios están diseñados con ventilación cruzada para mantenerte fresco. En días muy lluviosos, las puertas de madera sellan completamente los interiores para protegerte. Y cuando el viento sopla fuerte, es normal oír el crujido de la madera y la suave vibración de las tejas: estos son los sonidos naturales de la construcción y el abrazo de la brisa marina.

3. Cuando llueve en el Santuario: Protocolo de lluvia en el Santuario VY

Santuario VY es un refugio entre el mar y el manglar, donde la tierra respira sabiduría ancestral y la lluvia, al llegar, limpia, renueva y nos recuerda que estamos vivos.

Quizás te preguntes qué tan probable es que un huracán llegue a esta costa sagrada. Lo cierto es que no es común. De hecho, es poco común. En los últimos 25 años, Punta Xen no ha sufrido el impacto directo de un huracán. Aquí, resguardada por la península y abrazada por el Golfo, la naturaleza conspira a nuestro favor.

A veces llegan fuertes lluvias, hijas lejanas de tormentas que tocaron otras costas. Cuando eso sucede, simplemente escuchamos. Observamos el cielo, sentimos el viento y actuamos con respeto y consciencia.

  • Si se pronostica una tormenta antes de su llegada

Nos apoyamos en herramientas precisas como NOAA, Windy o Wind Finder, que nos permiten anticipar el futuro. Si, al menos dos semanas antes del inicio del entrenamiento, prevemos que nos alcanzará una tormenta fuerte, reprogramamos el entrenamiento. Sin prisas ni estrés. Con cariño y claridad.

  • Si aparecen fuertes lluvias mientras ya estamos juntos

Hacemos una pausa. Respiramos hondo. Suspendemos las clases temporalmente y nos trasladamos a un lugar seguro, lejos del mar. Esperamos, como quien medita, hasta que la tormenta se disipe. Y entonces, como siempre, volvemos a empezar.

  • ¿Qué puedes esperar de nosotros?

Presencia. Monitoreo meteorológico diario. Comunicación honesta. Un equipo atento, capacitado y totalmente comprometido con su bienestar. Y, sobre todo, la tranquilidad de saber que está en un lugar seguro, atendido con dedicación.

  • ¿Y qué necesitamos de ti?

Apertura. Escucha. Confianza. Traigan un impermeable, una linterna y quizás un seguro de viaje, por si acaso el viento nos cambia los planes.

Aquí, hasta la lluvia forma parte del aprendizaje. No venimos a luchar contra la naturaleza, sino a fluir con ella. Y si una tormenta decide visitarnos, la recibiremos como a una vieja maestra... con respeto, calma y la certeza de que, como todo en la vida, ella también pasará.

4. Fauna silvestre: nuestros compañeros en este entorno

Vivir rodeado de naturaleza significa compartir espacio con una gran variedad de criaturas. Durante su estancia, podrá ver insectos, lagartijas, aves, cangrejos y, con suerte, tortugas de camino al mar. También podría avistar un ciervo cruzando los árboles, un mapache curioso cerca o incluso un caimán lejano descansando en la laguna.

Durante la temporada de lluvias, especialmente en las noches sin viento, un mosquito muy pequeño llamado *chaquiste* Puede parecer un poco molesto. Sin embargo, todos nuestros espacios están protegidos: ventanas y puertas tienen mosquiteras, y cada cama cuenta con un ligero dosel de red que permite la circulación del aire, pero mantiene alejados a los mosquitos, para que puedas descansar tranquilo, en contacto con la naturaleza, pero seguro y cómodo.

5. Sencillez en nuestras instalaciones

No somos un resort, ni queremos serlo. Aquí todo es sencillo, minimalista y funcional. Las habitaciones están diseñadas para ayudarte a conectar contigo mismo y con lo esencial, no para el lujo. Si buscas un hotel de cinco estrellas, este no es el lugar; pero si buscas autenticidad y calidez, te sentirás como en casa.

6. Energía y recursos limitados

Aunque tenemos electricidad e internet, nos encontramos en una zona remota, y ocasionalmente pueden ocurrir breves cortes de luz o caídas de señal. Contamos con protocolos y equipos de respaldo, pero te invitamos a ver esto como una oportunidad para desconectarte del ruido digital y reconectarte contigo mismo.

7. Proximidad y sonidos de la carretera

El Santuario VY colinda con la carretera federal, lo que nos mantiene perfectamente conectados con el mundo exterior: Champotón, Campeche, Mérida… todas estas ciudades están a nuestro alcance, lo que nos permite acceder rápidamente a ayuda y recursos ante cualquier eventualidad. Esta conexión es parte de la tranquilidad y seguridad que ofrecemos a nuestros visitantes.

Sin embargo, como en cualquier lugar habitado, hay pequeños detalles que nos recuerdan que no estamos aislados del mundo: por la noche, el sonido distante de los camiones de carga puede romper el silencio, un murmullo que va y viene, como un río de acero que fluye incesantemente por la carretera. Lejos de ser una molestia insuperable, este sonido se convierte en parte de la atmósfera, un eco que, con el tiempo, el oído aprende a aceptar como recordatorio de que aquí, en plena naturaleza, seguimos siendo parte del ritmo humano que nos conecta a todos.

Sinergia con la Costa del Sol

En VY Sanctuary, creemos que el aprendizaje, la transformación y la alegría no terminan al bajar del tatami. Por eso nos complace anunciar una nueva colaboración con nuestros vecinos y amigos de Costa del Sol, Champotón, un encantador club de playa que abre sus puertas a los estudiantes y huéspedes de VY Sanctuary.

Como parte de esta colaboración, nuestros estudiantes y visitantes pueden, por un pequeño costo adicional, disfrutar de experiencias adicionales que abrazan la belleza del mar y el espíritu aventurero en la costa de Campeche. Imagina tu día: bajo la sombra de una sencilla palapa, una pérgola fresca o una palapa más espaciosa, sentirás la caricia del viento y escucharás el canto de las olas. Puedes relajarte en la piscina, refrescando cuerpo y alma, o buscar un toque de emoción rentando un kayak, una hamaca flotante, una moto acuática o incluso una cuatrimoto para explorar los senderos cercanos.

Si te atrae el mar, el equipo de snorkel y la pesca deportiva te invitan a descubrir los secretos del océano. Cada actividad es una extensión de nuestra filosofía: abrirnos a la vida, a la naturaleza y al juego, recordándonos que el aprendizaje profundo también vive en la alegría.

En VY Sanctuary, ofrecemos no solo un espacio para la práctica, sino un universo de posibilidades para expandir tu experiencia. Queremos que tu tiempo aquí sea inolvidable, lleno de momentos que nutran cuerpo, mente y alma.

¡Bienvenido a la aventura!

🐶 Los Guardianes del Santuario VY: El Capitán Watts y la Princesa Paula

En el Santuario VY, entre los manglares y el canto del mar, viven dos almas que son verdaderamente el corazón de este lugar: el Capitán Watts y la Princesa Paula.

El Capitán Watts llegó a nuestras vidas tras sobrevivir a un infierno. Una mezcla de pitbull y perro callejero, fue rescatado de un taller mecánico en Playa del Carmen, donde vivía encadenado, solo, en los huesos, bebiendo del inodoro y comiendo jabón cuando no había nada más. Y aun en medio de toda esa oscuridad, nunca perdió su espíritu bondadoso. Cuando lo adoptamos tras el fallecimiento de nuestros queridos Drako y Edna, supimos que el universo lo había enviado directo a nuestros corazones. Un amante salvaje, una bola de alegría saltarina, un cuerpo entero de cariño: Watts devolvió la alegría a nuestras vidas.

Pero pronto descubrimos que no podía estar solo. Su pasado le había dejado un profundo miedo al abandono, y cuando salíamos de casa, lloraba desconsoladamente. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que necesitaba más que solo amor humano: necesitaba un compañero de su especie.

Fue entonces cuando la Princesa Paula llegó a nuestras vidas. Una Staffordshire Pitbull Terrier que vivía en la calle, sobreviviendo de la comida de la comunidad. Dormía a la intemperie, sin que nadie la viera... hasta que un rescatista vio la belleza que realmente tenía. Dulce, cariñosa, gentil y fuerte. La adoptamos para Watts, pero en realidad, ella nos adoptó a todos.

Hoy, el Capitán Watts y la Princesa Paula son el alma de este santuario. Todo lo que hacemos aquí —cada piedra, cada decisión, cada estructura— tiene como objetivo brindarles la vida segura y feliz que merecen. Son nuestros guardianes, nuestros maestros de presencia, ternura y resiliencia.

Así que seamos muy claros, desde el corazón:

Si vienes al Santuario VY, entras en su hogar. Y en su hogar, ellos son lo primero. Aquí son amados, respetados y protegidos. Y esperamos que los ames tan profundamente como ellos aman al mundo, incluso después de todo lo que les ha hecho pasar.

Pautas importantes: vivir con amor y cuidado

El Capitán Watts y la Princesa Paula son dulces, cariñosos y juguetones, pero también tienen sus rasgos únicos. Ayúdenos a cuidarlos y respetarlos como parte de esta comunidad.

  • Watts y la comida: Pasó años de desnutrición, así que siempre tiene hambre. Siempre. Por favor, no lo alimenten sin preguntar primero; sigue una dieta rigurosa para su salud.
  • El amor salvaje de Watts: Tiene una energía explosiva y demuestra su amor lanzándose hacia ti como una bala de cañón y derribándote con alegría. Si lo ves embestir, prepárate: es puro cariño, pero muy físico.
  • Paula, la perrita de velcro: Es pura dulzura. Se te pegará como lapa, dormirá encima, te abrazará con sus patas y te besará sin parar. Vive para la cercanía y el amor.
  • Recuerda, son pitbulls: nobles y tiernos, pero también muy fuertes. Si perciben peligro hacia alguien a quien aman, podrían reaccionar. Así que evita los gritos, los juegos bruscos y las discusiones, especialmente cerca de la comida.
  • La armonía es clave: En el Santuario VY vivimos con respeto, consciencia y amabilidad. Si todos actuamos con amabilidad y claridad, la vida con Paula y Watts será simplemente hermosa.

Quizás no podamos cambiar el mundo entero. Pero sí podemos convertir el mundo de dos perros en un paraíso. Y mientras vivamos, seguiremos haciéndolo.

📿 Un llamado a volver a lo esencial

En el Santuario VY, cada rincón ha sido creado con un propósito claro: reconectar con la naturaleza, con la comunidad y con uno mismo. Aquí, el canto de los pájaros, el susurro del manglar y el ritmo del mar forman parte de la vida cotidiana. Caminamos descalzos por la tierra que cuidamos, compartimos el silencio del amanecer y aprendemos que menos es más: que el orden interior nace del orden exterior.

Desde el poder transformador de Osōji hasta la sabiduría de la vivienda tradicional maya, desde la conservación de los manglares y la protección de las tortugas marinas hasta la comida simple y viva que nutre el cuerpo y el alma, todo lo que hacemos en este santuario junto al mar late con el mismo ritmo: vivir con intención.

VY Vinyasa Yoga, una escuela dedicada a la formación de profesores de yoga de todo el mundo, se encuentra ahora aquí. Nuestros programas intensivos de formación, registrados por la Yoga Alliance, ofrecen una profunda experiencia de transformación, disciplina y amor. La atención plena, el acroyoga, la vida en comunidad y el respeto por la Tierra son partes esenciales de este camino.

Además, abrimos las puertas del santuario a otras escuelas y comunidades que deseen compartir sus enseñanzas. Este espacio es un espacio propicio para retiros, cursos y experiencias que honran el cuerpo, la mente y la naturaleza.

Este no es solo un lugar para practicar yoga. Es un espacio para recordar lo que realmente importa. Un santuario para sanar, aprender y desaprender. Para dejar atrás el ruido del mundo y volver a lo esencial.

Te esperamos con los brazos abiertos en las playas de Campeche. El santuario ya vive en ti; solo tienes que venir y recordarlo.

🙏 NAMASTE